Comparada con el TE, la fertilización in-Vitro (FIV) ofrece al productor un medio mas rápido y eficaz de aumentar el numero de partos de una vaca donante. Mediante el uso de técnicas similares a la transferencia embrionaria in-vivo , la FIV otorga a las vacas  una alternativa que no responde a los programas convencionales de TE. La FIV se está realizando con éxito desde 1981, cuando nació la primer cría viva como resultado de una FIV. Desde entonces, los criadores de ganado han hecho uso de esta tecnología como complemento al método tradicional de TE.

Los mejores candidatos para la FIV son los mismos que para el TE; sin embargo, muchos productores han tenido buenas experiencias con la FIV cuando el TE no daba resultado positivos. A diferencia del TE, la FIV puede realizarse de manera segura y exitosa en donantes preñadas entre 40-100 días y por lo general no presentan inconvenientes cuando la realizan técnicos calificados. Además, la FIV se puede realizar hasta 3 veces al mes, que puede resultar en una recolección mayor.

La mayor diferencia entre la FIV y el TE es que la fertilización se lleva a cabo una vez que se recuperaran los oocitos de la donante. Estas pueden ser recolectadas de los ovarios aun cuando la vaca este muerta.

La extracción de oocitos se puede realizar con o sin un ultrasonido, o bien, mediante aspiración laparoscópica (quirúrgica). Este último ofrece un mayor rendimiento de huevos por animal, sin embargo, es más invasivo y se usa con menos frecuencia.

Una vez recolectados los huevos, deben pasar por un proceso de maduración de 22 a 24 horas a fin de estimular el desarrollo en un ambiente controlado. Una vez finalizado este proceso, se utiliza semen congelado comercial para fertilizar los huevos.

El cambio mas reciente del proceso de FIV incluye la fertilización de huevos con semen sexado de tipo inverso. Desde el año 2003, el semen sexado ha estado disponible para su comercialización.